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Sobre la catedral y su entorno existe bastante literatura, aunque queda muchos detalles por investigar. Según la historiografía, la actual catedral fue la tercera (o quizás la cuarta) iglesia en ese sitio. Hubo una primera iglesia de madera, construida poco después de la fundación de la ciudad, que era estrecha y tenía una sola nave. En 1540, después de un incendio, se quiso reconstruirla en otro sitio de la plaza mayor, pero el proyecto no se llevó a cabo; no está claro si la iglesia existente se arregló o se reconstruyó completamente. Los cimientos encontrados en el medio de la nave actual durante una prospección arqueológica en 2000 pueden ser de esta iglesia. Según la historiadora sevillana María del Carmen Mena García, la catedral se amplió y reedificó hacia 1580; también esta iglesia era de madera, aunque de tres naves.
La actual catedral se construyó
de 1619 a 1626 por iniciativa del obispo Francisco de
Cámara. Los restos coinciden con la descripción
de Juan Requejo y Salcedo (1640): “es de cantería
y mampostería toda, enladrillada, con tres anchas
naves de bastante longitud, de diez lumbres (unos 40
metros), con estantería de un palo fortísimo
que produce la tierra llamado maría, con basas
de cantería y su enmaderamiento muy bien labrado
de cedro...” Consta que en 1644 hubo un incendio,
pero no se sabe qué efecto tuvo en la iglesia.
La torre, en todo caso, está mucho mejor construida
que el resto de la iglesia, y es probable que no sea
coetánea con ella: puede ser tanto anterior como
posterior.
Del cabildo, que está separado de la torre de la catedral por un estrecho callejón, hay bastante información. Consta que el cuerpo principal, que tenía un portal hacia la plaza, fue construido a inicios del siglo XVII. De las cuatro casas que ocupan el resto de la manzana no se sabe nada concreto.
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